Este es el editorial del MLN. Aquí se los déjo:
La política de alianzas electorales entre el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Partido Acción Nacional (PAN), para participar con candidatos comunes en Durango, Hidalgo, Oaxaca y puebla, ha generado un sinfín de opiniones: unas a favor y otras en contra de esa estrategia.Tanto al interior de los partidos involucrados, como fuera de ellos, las opiniones difieren: unos ven válidas y legítimas esas alianzas, incluso hay quien las consideran de principios y/o programáticas; algunos las aceptan como necesarias, sobre todo para derrotar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 2012; otros le ponen condiciones —reconocer que Calderón es el presidente de la república y comprometerse a trabajar con su gobierno—hay quien sólo las admite en torno a candidatos específicos, sin compromisos ideológicos ni respecto de programas de gobierno, y también quien las rechaza por las más variadas razones.Sin perder de vista que siempre es de utilidad que un partido político realice compromisos transitorios que contribuyan al logro de sus metas, habría que considerar las experiencias anteriores para valorar esta política de realizar alianzas electorales carentes de principios, de compromisos programáticos, y condicionadas.En el año 2000, grupos de militantes perredistas promovieron públicamente el voto diferenciado en la ciudad de México, es decir, votar por López Obrador para jefe de Gobierno y no votar por el candidato perredista a la presidencia del país, Cuauhtémoc Cárdenas, sino por Vicente Fox, el candidato panista.¿Cuáles metas del PRD se consiguieron con esa estrategia? Ninguna.¿Se abandonó acaso la política económica neoliberal? No. Se profundizó en beneficio del imperialismo y la oligarquía mexicana, y en contra de los intereses populares.¿Se acabó la corrupción? No. Es igual o peor a la que existía cuando gobernaba el Partido Revolucionario Institucional (PRI).¿Se fortaleció la vida democrática? No. A menos que se considere que los resultados del proceso electoral presidencial de 2006, fueron ejemplo de competencia equitativa y de limpieza.¿Mejoraron las condiciones de vida de los trabajadores y del pueblo? ¿De ese que vota por el PRD? No. A menos que se considere que el creciente desempleo, la disminución de los salarios y las agresiones al Sindicato Mexicano de Electricistas se realizaron para evitar males mayores al país y por el bien de la población, como plantea Calderón.Un ejercicio parecido se podría hacer en cada uno de los estados en los que el PRD y el PAN participaron conjuntamente: Chiapas, Nayarit, etc., y se podrá comprobar que tampoco se lograron obtener resultados favorables.La pregunta obligada es: ¿Alguno de los actuales posibles candidatos es perredista o siquiera simpatizante de ese partido? No. La mayoría proviene del PRI y del PAN, los dos partidos neoliberales que cada vez que se requiere, se alían para derrotar las políticas que impulsa el PRD.¿Que acaso no sería mejor construir un proyecto propio, no para derrotar a un partido neoliberal para favorecer a otro partido neoliberal, sino para derrotar al prian?Porque el pueblo se pregunta: ¿hasta cuándo tendrá que soportar las consecuencias de un modelo económico contrario a los intereses nacionales y populares que va a cumplir treinta años en la vida del país?
viernes, 29 de enero de 2010
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